Meditación


 
El propósito de la meditación consiste en despertar en nosotros la verdadera naturaleza de  nuestra mente entendiedola como un estado mental en el que no existe el dolor, el sufrimiento, la ira, la duda o los miedos. Es el estado en el  que nuestra mente se encuentra en su medio natural, aquello que en realidad somos,  nuestra conciencia pura e inmutable.

En la quietud y el silencio de la meditación, vislumbramos esa profunda naturaleza interior que hace tanto tiempo perdimos de vista entre la agitación y la distracción de nuestra mente, y regresamos a ella.

Estamos fragmentados en muchos aspectos distintos. No sabemos quién somos en realidad, ni con qué aspectos de nosotros mismos deberíamos identificarnos, ni en cuáles creer. Son tantos los dictados, voces y sentimientos que luchan por controlar nuestra vida interior que nos encontramos dispersos por todas partes, en todas direcciones, sin dejar a nadie en casa...sin estar con nosotros mismos. La meditación, pues, es llevar la mente a casa.

 Toda la práctica de la meditación puede resumirse en estos tres puntos básicos: llevar la mente a casa, aflojar o soltar y relajarse:

1) Llevar la mente a casa significa llevar la mente al estado de Morar en Calma mediante la presencia mental. En su sentido más profundo, llevar la mente a casa es volver la mente hacia el interior y reposar en nuestra verdadera naturaleza, en lo que realmente somos. Esto, de por sí, es la meditación más elevada.

2) Soltar significa dejar salir la mente de su cárcel de aferramiento, puesto que uno reconoce que todo el dolor, el miedo y la perturbación proceden del ansia de la mente por aferrar. En un plano más profundo, el conocimiento y la confianza que surgen de la meditación estimulan la generosidad profunda y natural que permite dejar que el corazón se desprenda de todo apego, dejar que se libere.
   
3) Relajarse significa ser espacioso y relajar todas las tensiones de la mente. Es como derramar un puñado de arena sobre una superficie plana: cada grano se asienta por su propia cuenta. Así es como se relaja en su verdadera naturaleza, dejando que todos los pensamientos y emociones cesen naturalmente y se disuelvan.

Basado en fragmentos del libro Tibetano de la vida y la muerte.

Ciencia y Meditación:






 La meditación y los pensamientos positivos.

La meditación es una estado de relajación total (corporal, mental y emocional) en el que se experimenta silencio interno, gozo y dicha. Es lo que se entiende por poner la mente en blanco de forma consciente. Nosotros dejamos de ser el actor, para pasar a ser el observador. Lo que significa que no nos identificamos con ningún pensamiento o emoción que nos surja, experimentando una sensación de vacío. En el momento que nos surgen pensamientos o emociones, nos distanciamos de una forma consciente y los observamos como si se refiriese a una película, cuento o historia, comprobando que es lo que nos pasa en un momento determinado, pero no es lo que somos, por lo tanto podemos dirigirlos y orientarlos de una manera constructiva. Ejercitando así nuestra mente para tener guiones mentales de calidad.

“¿Qué entendemos por calidad de pensamientos?”
Es un concepto con el que nos referimos al tipo de pensamientos constructivos, alegres, amorosos, comprensivos, prácticos y útiles para avanzar en la vida. Nos sirven para tomar decisiones y llevar a cabo acciones que nos ayudan a construir el estilo de vida y las experiencias que realmente queremos vivir.
En conclusión, como diría el Dalai Lama, la meditación es entrenar la mente para obtener unos pensamientos más amorosos y compasivos. Esto es muy importante si consideramos que los pensamientos se convierten en palabras y las palabras en acciones. Quizás no siempre, pero ésta seria la secuencia, por lo tanto a mejores pensamientos, mejores palabras, mejores acciones y por lo tanto más calidad de vida y mejores relaciones.
Un pensamiento nocivo seria todo aquel que malgasta tu energía y tu vitalidad, te hace tener emociones o sentamientos negativos hacia ti o hacia los demás y no obtienes beneficio, ni material, ni emocional, ni intelectual, sólo te bloquea y te contamina.

Según las filosofías orientales hay dos tipos de guiones mentales, los negativos o nocivos que se sustentan por el miedo y los positivos o de calidad que se sustentan en el amor.

Ego: Se refiere a todos los guiones mentales que surgen del miedo.
Sufrimiento: Se refiere al resultado de interpretar la realidad a través de guiones mentales que surgen del miedo, rechazo o falta de aceptación de la realidad. Perdiendo así la capacidad de la función adaptativa, pudiendo derivar en una crisis en su grado máximo.

Los tipos de pensamientos, emociones y sentimientos que se derivan de estos dos conceptos, son los que entenderíamos como nocivos: ira, frustración, ansiedad, miedo, agresividad, defensiva, victimismo, insensibilidad, falta de solidaridad, inseguridad, vanidad, sensación de escasez,  avaricia, egoísmo y frialdad.

Amor: Se refiere a los guiones mentales que nos llevan a desear la felicidad del prójimo.
Compasión: Se refiere a los guiones mentales que nos llevan a desear el alivio del sufrimiento del prójimo.

Los tipos de pensamientos, emociones y sentimientos que se derivan de estos dos conceptos, son los que entenderíamos como de calidad: solidaridad, paciencia, pacifismo, empatía, comprensión, afecto, creatividad...
Estracto del Proyecto de intervención a la infancia "El Rincón de La Paz"
Rebeca Lacasa y Carlota Mostacero.





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